Palanca
Un día de estos, me hicieron una broma buenísima. Realmente me hizo mucha gracia. Dejaron debajo de la puerta de mi bufete un panfletillo politiquero, finamente impreso, claro está, aprovechando las maravillas de la informática y de la impresión casera.
El folletillo dice: “Los ladrones sueltos y nosotros encerrados. Cero impunidad”. Con la carátula estoy totalmente de acuerdo. Lo he dicho desde hace muchísimos años y lo sigo repitiendo. Las estadísticas judiciales, demuestran que sólo dos de cada cien ladrones denunciados ante el Ministerio Público, resultan condenados por los tribunales.
En las páginas centrales, brotan cuatro burbujas verdes, con los siguientes letreros: “Es increíble que los ticos vivamos encerrados en nuestras casas, mientras los ladrones andan libres por las calles… Hasta aquí llegaron… no más topadores… ¡el que la hace la paga! En enormes letras rojas, en el mero centro: “¡los delincuentes a la cárcel!”… “No más impunidad. Reformaremos las leyes y tomaremos las decisiones necesarias para acabar con la impunidad… Le daremos a los jueces carta blanca para encarcelar a los criminales”.
¿De dónde estos arrebatos? Ahora si, al calor de la precampaña, se dieron cuenta que el discursito estúpido del temor a la delincuencia, se les devolvió como un búmeran. ¡Qué vacilón!, después de tantos años y de inacción total, se lavan la cara y dicen que les van a dar carta blanca a los jueces para encarcelar a los criminales. Esta parte del pasquín, no la entendí. ¿Cómo darán esa carta blanca a los jueces?
Pero lo más chistoso, de la broma impresa, es el reverso del volante. Ahí los embaucadores encajaron la foto de la precandidata, rascándose su anillo mágico. Aquí sí me desternillé de la risa y me di cuenta de que me habían embarcado… Pocas veces me he reído tanto. Los guasones pusieron palabras e ideas de otros, como que fueran de la señora… para vacilarla…
Una broma muy simpática, pues ni como ministra, ni como diputada, ni como ministra nuevamente, ni como vicepresidenta, hizo tan firme dama, manifestación alguna sobre “cero tolerancia”, “encarcelamiento de delincuentes y reformas legales para acabar con la impunidad”. Ja, ja, ja, ja… Qué buen chiste, casi creo que era propagan oficial de esa candidata.
Pero el vacilón termina cuando dicen que ella estableció la carrera policial –dos años y medio después de cuando otros lo logramos–, que promovió el combate a la criminalidad –con un nefasto proyecto de Código Penal que jamás será aprobado– y que fortaleció la modernización de la justicia… ¡Adió! Ja, ja, ja.
Gracias por la broma. Algo simpático en medio del aburrimiento de la desabrida propaganda de esa declinante tendencia.
Juan Diego Castro



Ayer jueves, en la cafetería Giacomin, como a las diez de la mañana, reunido con mis colegas y mis clientes, casualmente en una mesa cercana a la que ocupaba el magistrado constitucional Vargas Benavides y su gentil esposa, conversábamos sobre un caso profesional y por supuesto brotó el tema de la espantosa ola de violencia que nos ahoga: asesinos de adultos y de niños, asaltos, secuestros,… Coincidimos en que estamos de acuerdo en castigar severamente a los victimarios de nuestros chiquitos, teniendo claro que el simple aumento de las penas no resolverá las graves dificultades enfrentadas por la función penal del Estado Costarricense, pues eso es pura paja, es simple demagogia; de ser así la sociedad sería deslumbrada por un tenue espejismo propagandístico y los delincuentes se morirían…


